Un científico es, antes que nada, un ser humano y como ser humano Jacobo Grinberg tenía preguntas que lo inquietaban, vivía conflictos y contradicciones. Atizado por su búsqueda interior practicaba meditación, exploraba otras tradiciones y compartía su necesidad de indagación con otras personas. Todo esto, que es inseparable de su trabajo científico, nos llega por el testimonio de sus libros. 

Para el ámbito institucional era todavía un miembro respetable de la comunidad científica mientras su búsqueda personal no sobrepasó las fronteras de su vida privada. Pero, después que conoció a Pachita, la vida interior y exterior de Jacobo sufrió un vuelco. 

“Para mí, lo que vi al lado de Pachita fue un impulso enorme para entender la realidad de una forma diferente a la que sostenían mis maestros y la sociedad en que vivía.” 29 Luego de publicar el primer libro donde relataba su experiencia con ella, en el que incluía explicaciones sobre la teoría sintérgica, sus colegas institucionales comenzaron a mirarlo con recelo. Aquello no encajaba en los cánones establecidos; la academia estudiaba el chamanismo como una manifestación de la “otredad cultural” y de ninguna manera como un evento verosímil o edificante. 

Al mismo tiempo la teoría resultaba innovadora. De hecho, establecía una correlación entre los registros psicofisiológicos de laboratorio, la experiencia vivencial directa y los postulados de la física cuántica. Su potencial explicativo era muy grande y su formulación, comparativamente, muy sencilla. 

Al describir su situación académica de ese momento Jacobo lo expresó así: “No culpo a mis colegas de la Universidad, los que me miraban con ojos de extrañeza después que publiqué la primera edición de Pachita. De hecho, estuve a punto de ser retirado de mi cargo académico y ciertamente fui bloqueado y obstaculizado en mis peticiones de apoyo a la investigación que realizaba. No los culpo porque solamente quien tuvo la oportunidad de ver lo que sucedía con Pachita podría aceptar mis descripciones como un testimonio veraz de lo que acontecía y no como un repentino enloquecimiento de un profesor hasta ese momento cuerdo y respetable.” 30 La suerte estaba echada, él no iba a renunciar a sus anhelos ante la primera ni las siguientes dificultades. Las preguntas por la individualidad, la trascendencia, la Realidad última, la Unidad y el Ser están presente en todos sus escritos. Y esta fidelidad hacia sí mismo será, posiblemente, uno de los motivos que le acarrearían la desconfianza de sus pares y el reparo oficial. 

En la introducción del primer volumen de sus seis libros dedicados al chamanismo, Jacobo Grinberg expone de manera sencilla su valoración del México profundo. Dice así: 

“Una de las más tristes e inquietantes actitudes del mexicano actual es su tendencia hacia la auto devaluación, posiblemente como resultado de una conquista brutal, caracterizada por una total falta de respeto hacia sus valores autóctonos, que lo condicionaron a pensar en lo propio como algo sin valor y en lo externo como algo omnipotente.»

Y continúa inmediatamente: 

“Y lo más extraordinario de todo es que tal actitud de sometimiento existe en un país como este, en donde viven algunas de las personas más desarrolladas del planeta, me refiero a los hombres de conocimiento de México, los chamanes y los psicólogos autóctonos.” 

Describe luego que desde tiempo inmemorial cada poblado de los antiguos habitantes del territorio contaba con la guía espiritual de uno o varios hombres que se destacaban por su inteligencia, intuición y clarividencia. Esto mismo sigue ocurriendo en la actualidad. Se dedican a curar, hacer predicciones, dar consejos, aliviar angustias y son consultados por pueblos enteros. Según él, estos portavoces de la tradición ancestral “representan la más verdadera y misteriosa raíz de lo mexicano”. 

Entrevistó, consultó y convivió con chamanes de distintos linajes en todo el territorio de México. Fue testigo de sus capacidades y de su rol en las comunidades. Del respeto que les profesaba la gente y de la generosa entrega a la misión que tenían. De todo esto dejó un elocuente testimonio en sus escritos. 

En este proceso de aprendizaje e investigación su relación con Pachita tuvo un significado especial. No solo por los portentos que atestiguó, que lo impulsaron a buscar con más intensidad, sino también por la cercanía del vínculo. Dice así: 

“Nunca he conocido a una persona más extraordinariamente sincera, libre y original que Bárbara Guerrero, a quien todos llamábamos Pachita como una señal de cariño. En su conducta diaria se comportaba como una típica mujer mexicana del pueblo, llena de ingenio, ternura y absolutamente práctica en sus decisiones. Estar cerca de ella durante sus actividades cotidianas matizaba el ambiente de un extraño sabor que hacía pensar que no existía otra vivencia más que ésa y no había otra cosa más importante que oír sus comentarios chispeantes, sus chistes y albures mexicanos llenos de picardía y buen humor. Era, antes que otra cosa, una verdadera mujer, sensible, tierna, cuidadosa y protectora.»

El Dr. Grinberg se adentró en el México profundo y en la Toltecáyotl, que es el conjunto de prácticas, conocimientos y valores que orientan al individuo, a la familia y a la comunidad en la dirección de una vida plena en contacto con el significado trascendente de la existencia humana.33 La Toltecáyotl, que originó la civilización ancestral del Anáhuac, sigue viva en la actualidad y fue para él una fuente de inspiración y el sentido de su esfuerzo. A este respecto dice así: 

“Un pueblo que posee una riqueza humana tan extraordinaria como México no tiene motivo alguno para sentirse devaluado.” Por lo cual, concluye, necesitamos conocernos, saber lo que somos, revaluarnos y confiar en nosotros mismos. El Dr. Jacobo Grinberg ha sido un ejemplo de esta posibilidad. 

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Dr. Jacobo Grinberg-Zylberbaum 2020